La noche se opaca con la presencia invertida, con la ausencia romántica de aquella primavera que se aleja, con la visión de aquella “multitud” pensadora sin destino, con Élla trayendo al futuro del abismo। Se sentía lejos, distante, cercano e incesante; no había comparación adentro, no se buscaba no se objetaba, solo se volaba (…) En la fugaz compañía del abismo que atraía las olas de los acontecimientos, de sentimientos y noches sin sueños। Se resumía tal vez en la perfecta falta del pretérito escondido, en la palabra que pasa por la mente pero que queda borrada por la cobardía de afrontar lo que se siente, en ese dejarse llevar, en ese luchar, en llamarse cobardes. Por eso Cobarde que vive en lugar intocable lejano pero no distante, cobarde que le teme a la palabra, cobarde absurdo del recuerdo continuo, aléjese de aquel abismo, no se ahorille a los peligros del arte, sin sensaciones, ni percepciones; allí se encontrara con Élla, luchando por algo que no encuentra pero que sueña.

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